
- Fechas
- 28 de jun de 2026 – 29 de jun de 2026
- Duración
- 2 días
- Modalidad
- Camping
- Alojamiento
- CampingServicio sanitario, duchas
- Compañía
- Pareja
- Valoración
- ★★★★★
Bajo el sol y las estrellas: nuestra aventura en el Desierto de la Tatacoa
Nuestro viaje hacia el Desierto de la Tatacoa comenzó desde Girardot, tomando la ruta que conecta con el departamento del Huila. Desde el principio el recorrido fue bastante tranquilo. La carretera nos permitió avanzar rápidamente y, en general, encontramos buenas condiciones en la vía.
A medida que nos acercábamos al Huila, el paisaje comenzó a cambiar. Dejábamos atrás las zonas más urbanizadas y poco a poco aparecían carreteras rodeadas de montañas y vegetación. Nuestro destino final era Villavieja, uno de los principales puntos de entrada al Desierto de la Tatacoa.
Al llegar encontramos algo que no estaba exactamente dentro de nuestros planes: Villavieja estaba celebrando las fiestas de San Pedro.
Las calles estaban llenas de personas y había un desfile que dificultaba el paso de los vehículos. Por un momento sentimos que nuestra llegada al desierto iba a complicarse más de lo esperado. Tuvimos que esperar y buscar la manera de atravesar el municipio para continuar nuestro recorrido.
Finalmente conseguimos pasar.
Desde Villavieja todavía quedaba un pequeño trayecto. Aproximadamente 15 minutos después dejamos atrás el pueblo y comenzamos a acercarnos al desierto.
Nuestra llegada
Después de varias horas de carretera, finalmente llegamos.
La primera sensación fue diferente a la que normalmente se tiene cuando se llega a un destino turístico. No encontramos una gran ciudad ni una entrada llena de edificios. Poco a poco aparecían las formaciones características de la Tatacoa, los caminos de tierra y un paisaje que parecía completamente distinto al que habíamos dejado atrás.
Antes de que terminara el día decidimos buscar algo para comer. Cenamos en un restaurante-tienda de la zona y después aprovechamos los últimos minutos de luz para contemplar el paisaje.
El atardecer en la Tatacoa
El atardecer en la Tatacoa fue nuestra primera gran experiencia en el desierto.
Después de pasar buena parte del día viajando, sentarnos a observar cómo cambiaban los colores del paisaje mientras caía el sol fue una sensación especial. Ya no estábamos pensando en la carretera ni en el viaje; finalmente habíamos llegado.
Después comenzó otra tarea importante: encontrar nuestro lugar para pasar la noche.
Habíamos decidido acampar, así que buscamos un sitio adecuado y organizamos nuestro espacio para descansar.
Una noche mirando hacia el universo
Pero la noche todavía tenía preparada otra experiencia.
Nos dirigimos al observatorio astronómico con la expectativa de poder contemplar el cielo de la Tatacoa.
Sabíamos que este lugar es reconocido por sus condiciones para la observación astronómica y esperábamos encontrar un cielo completamente despejado.
Sin embargo, tuvimos un poco de mala suerte.
Las condiciones climáticas no eran las mejores y las nubes impedían observar el cielo como hubiéramos querido. Podría parecer que la experiencia había perdido su principal atractivo, pero ocurrió todo lo contrario.
El profesor que nos acompañó comenzó a hablarnos sobre astronomía.
La conversación terminó convirtiéndose en una pequeña clase sobre el universo. Hablamos sobre las estrellas, el espacio y la inmensidad que existe más allá de nuestro planeta.
Y aunque aquella noche no pudimos observar todo lo que esperábamos, terminamos aprendiendo algo que probablemente no hubiéramos aprendido simplemente mirando el cielo.
Fue una de esas situaciones en las que el clima cambió el plan, pero no arruinó la experiencia.
Después de terminar la actividad regresamos al camping.
La noche era cálida. En el desierto se sentía el calor incluso después de que desapareciera el sol, aunque el ambiente seguía siendo agradable.
Finalmente nos fuimos a dormir.
El primer día había terminado.
Día 2: caminando entre formaciones de otro mundo
La segunda mañana comenzó temprano.
Nos levantamos, organizamos nuestras cosas y aprovechamos las instalaciones del lugar donde habíamos acampado. Tener baños y duchas fue algo que realmente agradecimos, especialmente después de pasar la noche en un lugar tan cálido.
Una vez listos, salimos a desayunar.
Después de recuperar energías tomamos el automóvil y comenzamos nuestro recorrido por algunos de los lugares más conocidos de la Tatacoa.
Nuestra primera parada fue el Valle de los Fantasmas.
El Valle de los Fantasmas
La caminata no era demasiado larga y no necesitábamos un guía para realizarla.
A medida que avanzábamos comenzamos a encontrarnos con las formaciones rocosas que caracterizan esta zona. La erosión ha ido moldeando el terreno durante miles de años, creando formas que hacen que el paisaje parezca casi irreal.
Lo interesante del recorrido es que no hace falta caminar durante horas para empezar a encontrar paisajes completamente diferentes.
Cada tramo mostraba nuevas formaciones.
Continuamos caminando hasta llegar a las piscinas, donde pudimos descansar y refrescarnos antes de continuar nuestro recorrido.
Después de terminar la caminata regresamos al automóvil.
Todavía nos faltaba uno de los lugares más conocidos de la Tatacoa.
El Desierto Rojo
Nuestra siguiente parada fue el Desierto Rojo.
El cambio de paisaje fue inmediato.
Los tonos grises y las formaciones del Valle de los Fantasmas dieron paso a los colores rojizos y naranjas característicos de esta zona.
El terreno parecía extenderse delante de nosotros mientras el sol hacía que los colores fueran todavía más intensos.
Comenzamos la caminata y nuevamente nos encontramos rodeados por formaciones creadas por la erosión.
El calor se hacía sentir, pero también hacía parte de la experiencia. La Tatacoa no es un lugar para recorrer con prisa. Hay que caminar despacio, tomar agua, buscar sombra cuando sea posible y detenerse de vez en cuando simplemente para observar.
Durante el recorrido aprovechamos para tomar fotografías y disfrutar del paisaje.
Después de terminar la caminata emprendimos el regreso.
Una experiencia más allá del destino
Nuestro viaje por la Tatacoa duró solamente dos días, pero estuvo lleno de experiencias diferentes.
Comenzamos enfrentándonos a las dificultades para atravesar Villavieja durante las fiestas de San Pedro, continuamos con un atardecer en medio del desierto, pasamos una noche acampando y terminamos aprendiendo sobre el universo en un observatorio.
Al día siguiente caminamos entre las formaciones del Valle de los Fantasmas y recorrimos el Desierto Rojo.
Pero quizás lo más interesante del viaje fue que no todo salió exactamente como lo habíamos planeado.
La noche que esperábamos encontrar llena de estrellas estuvo parcialmente nublada. El camino hacia el desierto se complicó por las celebraciones de Villavieja y tuvimos que adaptarnos a las condiciones del momento.
Y aun así, esas situaciones terminaron formando parte de la historia.
Porque viajar no siempre consiste en llegar al destino y cumplir perfectamente un itinerario. También consiste en lo que ocurre en el camino, en los pequeños imprevistos y en las experiencias que no estaban planeadas.
En nuestro caso, la Tatacoa terminó siendo mucho más que un lugar para conocer.
Fue una carretera hacia el Huila, un atardecer, una noche de camping, una conversación sobre el universo, una caminata entre formaciones rocosas y dos días descubriendo uno de los paisajes más particulares de Colombia.
Consejos para viajar a la Tatacoa
- Lleva bastante agua: el calor puede ser intenso durante las caminatas.
- Protector solar y gorra: son prácticamente indispensables.
- Zapatos cómodos: aunque algunas caminatas son cortas, el terreno es irregular.
- Si vas a acampar, lleva un ventilador portátil: las noches pueden ser bastante cálidas.
- Verifica el clima antes de reservar una actividad astronómica: las nubes pueden afectar considerablemente la experiencia.
- Si viajas en automóvil, revisa el estado del vehículo antes de salir.
- Reserva tiempo para el atardecer: es uno de los momentos más bonitos para disfrutar del paisaje.
- No subestimes las distancias: aunque los atractivos están relativamente cerca, conviene organizar el recorrido.
¿Vale la pena visitar el Desierto de la Tatacoa?
La Tatacoa ofrece una combinación poco común: paisajes geológicos, caminatas, cultura local, camping y astronomía en un mismo viaje. Incluso cuando el clima no acompaña para observar las estrellas, como nos ocurrió a nosotros, la experiencia sigue teniendo mucho que ofrecer.
Y quizás esa sea una de las mejores cosas de viajar: no siempre todo sale como estaba planeado, pero muchas veces son precisamente esas situaciones las que terminan convirtiéndose en parte de la historia.
Itinerario día a día
Llegada al desierto
Nuestro primer día comenzó con la salida desde Girardot hacia el departamento del Huila. El recorrido fue tranquilo y, en general, encontramos las vías en buen estado. Al llegar a Villavieja nos encontramos con las celebraciones de San Pedro, lo que dificultó un poco el paso por el municipio debido al desfile y la cantidad de personas. Una vez logramos atravesarlo, continuamos hacia el Desierto de la Tatacoa, al que llegamos aproximadamente 15 minutos después. Al llegar cenamos en un restaurante de la zona y aprovechamos para contemplar el atardecer. Posteriormente buscamos un lugar para acampar y, durante la noche, visitamos el observatorio astronómico. Aunque el cielo no estaba completamente despejado, tuvimos la oportunidad de participar en una interesante clase de astronomía y aprender sobre el universo. Finalmente regresamos al camping para descansar y pasar nuestra primera noche en la Tatacoa.
Valle de los Fantasmas y Desierto Rojo
El segundo día comenzó con el despertar y la organización del lugar donde habíamos acampado. El sitio contaba con baños y duchas, algo bastante importante cuando se decide acampar en un lugar con temperaturas altas. Después de alistarnos, salimos en automóvil a desayunar en un restaurante de la zona y posteriormente nos dirigimos hacia el Valle de los Fantasmas. Allí realizamos una caminata corta y sin guía, recorriendo las formaciones rocosas y disfrutando del paisaje hasta llegar a unas piscinas. Después continuamos nuestro recorrido hacia el Desierto Rojo, donde realizamos otra caminata para conocer sus particulares formaciones y paisajes de tonos rojizos. Una vez finalizado el recorrido, emprendimos el regreso, dando por terminada nuestra aventura de dos días por el Desierto de la Tatacoa.
La ruta
- Girardot
- Neiva
- Villavieja
- Desierto
Fotos 5
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